Hambre de justicia

Por una vida más justa

Con la vida moderna comemos peor

Cada vez hay más gente obesa en nuestra sociedad, debido a la dieta que tenemos. Hace años no había este problema, pues casi todos los alimentos eran producidos y vendidos frescos localmente.

Pero hoy en día, estamos llenos de alimentos altamente procesados, llenos de aditivos químicos y colorantes, azúcar, sal y conservantes. Además las nuevas formas de cocinar no ayudan nada, pues hacen que todo se fría absorbiendo todo el aceite.

Con la vida moderna comemos peor

Desde que comemos de esta manera, la tasa de obesidad se ha disparado, así como otras enfermedades derivadas de una mala alimentación: cáncer, Alzheimer, diabetes, enfermedades del corazón y depresiones. Pero muchas veces no se ve o no se quiere ver la correlación.

Nuestra dieta moderna está detrás de la mayoría de los males del mundo. Aunque esto es algo negativo, se puede remediar, eliminando de nuestra dieta los alimentos perjudiciales e incluyendo los más saludables.

Sin duda, hay que empezar por eliminar los alimentos procesados, de los que abusamos constantemente en nuestra dieta. Su bajo precio y su fácil preparación los hace muy atrayentes en comparación con las frutas y verduras frescas, pero son muy dañinos para nuestra salud. No los compres, así no tendrás la tentación de comerlos.

Nuestra dieta también está saturada de azúcar, sobre todo de azúcares procesados como jarabe de maíz. Aunque no somos conscientes de ello, la cantidad de azúcares refinados que consumimos anualmente es asombrosa, casi el 25 por ciento de las calorías diarias provienen del azúcar.

Este consumo de azúcar tiene consecuencias graves para nuestra salud, ya que tenemos más probabilidades de morir por algún tipo de enfermedad cardíaca.

Las fuentes más comunes de azúcar son las bebidas con sabor a frutas, los dulces, los refrescos, los postres lácteos, (como el helado) y la bollería industrial. Muchos alimentos que parecen saludables tienen azúcar entre sus ingredientes, por eso es muy importante leer bien la lista de ingredientes de cada alimento.

Hay ciertos alimentos que tienen fama de malos, pero no lo son en absoluto. Es el caso de los huevos y el colesterol. Sí, naturalmente tienen colesterol, pero son una de las mejores fuentes de proteína que se puede comer.

Aunque han sido acusados de aumentar el colesterol, no es cierto. Numerosos estudios han demostrado que comer huevos no aumenta el colesterol LDL (malo). La fuente de los huevos también es importante. Unos huevos de gallinas camperas tienen más nutrientes que los de las gallinas enjauladas.

Las grasas también son necesarias, ya que el cuerpo las necesita para absorber vitaminas, así como poder crecer y desarrollarse correctamente. Por desgracia, las grasas que normalmente comemos son grasas animales saturadas o hidrogenadas.

Considera la alternativa de cambiar tus aceites, margarinas o mantequillas por aceite de oliva virgen extra.