Hambre de justicia

Por una vida más justa

¿Nos quitarán el empleo los robots?

Vivimos en una época en la que la automatización, llevada a cabo por el progreso tecnológico, ha aumentado inexorablemente durante las últimas décadas. Pero cuando uno se pone a pensar en esto y en las consecuencias que puede traer la automatización, lo primero que viene a la mente es la pérdida de puestos de trabajo, empleo y actividad humana.

¿Qué va a pasar con nuestros empleos cuando nos sustituya una máquina que pueda hacer nuestro trabajo? ¿O tal vez los robots crearán una nueva demanda de nuevos puestos de trabajo?

¿Nos quitarán el empleo los robots?

El debate está servido, y en más de una ocasión ha estallado la polémica sobre el aprendizaje de las máquinas.

Podemos pensar que las innovaciones tecnológicas modernas de hoy, como las del pasado (que hicieron obsoleto el trabajo del fabricante del buggy, pero crearon el trabajo de fabricante de automóviles) van a crear otro tipo de puestos de trabajo. ¿Es así? ¿O es algo marcadamente diferente? ¿Realmente podemos estar seguros de que no estamos llegando a un punto de inflexión, una fase de transición, en la que la tendencia de la tecnología destruye como crea empleo?

Esto no es algo nuevo. Desde tiempos antiguos las nuevas tecnologías han atemorizado a la población debido a los cambios inevitables que traen. Pero no habíamos llegado nunca a esta época, en la que las máquinas tienen la capacidad de aprender, cada vez son más inteligentes, y ya no nos necesitan para funcionar.

Este es el caso de los robots aspiradores, que pueden ponerse a limpiar sin nuestra presencia. O por ejemplo, las nuevas cajas de los supermercados o restaurantes de comida rápida, en la que ya no es necesaria una cajera para cobrar, sino que puedes cobrarte tu sólo.

A todo esto se le suma los nuevos coches automáticos que conducen solos. Esto puede ser una revolución para los camioneros, conductores de autobuses, taxistas y repartidores en general.

Las máquinas inteligentes ahora recogen nuestros peajes, nos toman la presión arterial, nos dan un masaje en la espalda, nos dan indicaciones, responder a nuestras preguntas a través del teléfono, imprimen nuestros documentos, transmiten nuestros mensajes, leen nuestros libros, encienden nuestras luces, protegen nuestros hogares, vuelan los aviones, enseñan a nuestros hijos y la lista continúa.

Hemos creado millones de puestos de trabajo, y muchos de éstos son el tipo de empleo que puede realizar cualquier persona, aunque no tenga un título universitario ni un curso. Pero el crecimiento de la productividad y el crecimiento del empleo se han desconectado y ahora esos empleos pueden ser ocupados por robots, más eficientes y sin sueldo, pudiendo trabajar las 24 horas del día, los 365 días a la semana.